8 de septiembre de 2010

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Quiero daros las gracias por vuestra ayuda en momentos tan difíciles que pasamos, mi marido y yo. Llenos de dudas y sufrimientos. Sin saber cual es la mejor decisión a tomar delante de un cáncer de próstata.

Yo estaba muy sensibilizada con esos problemas, gracias a las conferencias que había asistido. Me conciencié que tenía que hacerme revisiones y mamografías cuando me correspondiese.

Cuando mi marido cumplió cincuenta años, le comenté que también debía hacerse análisis del PSA. Para ir previniendo posibles males, ya que tenía antecedentes.

Su padre en su día, fue operado de próstata. Pero nunca nos enteramos del verdadero problema que padecía. Hace cuarenta años, no se hablaba de cáncer, era tabú, casi como si fuese un delito, padecer esa enfermedad.

Cuando recibí tan valorada información sobre el cáncer de mama y próstata, empecé a pensar que mi marido podía ser un candidato, por herencia genética. Cuando cumplió cincuenta años le comenté que debería hacerse un análisis del PSA. Para ir previniendo posibles males pero se negó. Pasado un tiempo le dije que me negaba a hacerme un reconocimiento si el no iba hacerse dicho análisis. Recibí la misma respuesta. ¡Un poco cabezoncillo el niño! Estaba fuerte joven, deportista, sin un problema de orina, que nunca tuvo, ni antes de operarse.

Yo estaba muy preocupada tenia miedo que le pasara como a su padre. Fui al médico de cabecera y le pedí un análisis del PSA para mi marido. El cachondeo del médico fue pasado de rosca. Me llego a decir: ¡¡¡ ¡Usted también tiene próstata! Me sentí muy avergonzada, pero yo sabia lo que estaba pidiendo (estoy hablando de veinte años atrás) Hoy gracias a Dios, a la ciencia y la medicina, esta enfermedad ya no es la misma.

Siguiendo con el tema, por fin se hizo el análisis. Salió muy alto para su edad. Lo remitieron al urólogo. Este le dijo que tenía una próstata muy grande y lo envió a un hospital de nuestra ciudad, de Barcelona.

Así, pasaron años, le hacían una revisión anual. Él no tenia ningún síntoma, ni problemas en la orina. Pero su próstata y su PSA crecían demasiado, hasta que llegó el momento de hacer una biopsia. Salió bien. Pasado otro año le hicieron otra porque la situación lo requería. No salía ni bien, ni mal, pero no estaba clara la situación.

Dejaron pasar seis meses para hacerle una más extensiva, dieciséis pinchazos. ¡Claro que dio la cara el bichejo! Dos cánceres, uno en cada lado. Por suerte estaban encapsulados. Le comentaron, hacerle cirugía, sacar toda la próstata y muerto el perro se acabo, la rabia. Según la opinión del Dr. En cuestión.

Pero no fue así. Cuando abrieron, vieron que ya se había salido y tuvieron que hacerle una radical. Fue un golpe duro para él, yo lo único que me preocupaba era el conducto de la orina, que no tuviese que llevar bolsa.

Nuestro proceso fue el siguiente: Primero que se salve. Lo demás no importa, cuando ya ves que ha salido y no lleva bolsa. ¡Dios mío que bien! Cuando pasan seis meses más y todo se va normalizando, empiezas a sentir que falta algo en nuestras vidas. Que nos sentimos un poco mutilados, Hablo en plural, porque hasta que te sucede, no te das cuenta que esta operación repercute en la pareja. Como iba diciendo se resienten los dos.

Entonces te empiezas a preocupar por ver que te ofrecen para poder paliar esa falta de vida íntima que da cierto color a la pareja. Nos paramos a pensar sobre si sería conveniente una cirugía... Para tomar una decisión y tener una vida tranquila, y en buen estado psíquico.

¡A ver! Llevamos casados cuarenta y tres años. Tenemos dos hijas preciosas que nos quieren muchísimo. Disfrutamos de la vista y los sentidos. Podemos ir al cine, tomarnos un cortado y comentar la película, escuchar música, así cantidad de cosas. Muchas. Un paseo por la playa, un buen libro. Ah, y abrir el correo cada día para ver todos los amigos que se han acordado de nosotros e intercambiarnos correos preciosos. Técnica moderna, que utilizándola sin que te domine, es maravillosa.

Barcelona está llena de museos, de parques. Tantas cosas para ver juntos, que nos falta tiempo. Y si alguien está en el campo mejor todavía, dar paseos y sentir un concierto de pájaros al atardecer.

El olor a tierra mojada, cuando llueve. Mirar los árboles en primavera cuando empiezan a brotar.

En otoño las hojas bronceadas en el suelo, que las pisas y hacen música.

Hay que luchar y ser felices a pesar de los problemas que nos puedan surgir.

Para todos, un cariñoso abrazo.

R.




CÁNCER DE PRÓSTATA, MI EXPERIENCIA

Con 45 años a punto de cumplir el problema más importante de salud que tenía era el colesterol alto, motivo por el cual mi médico de cabecera me controlaba cada 6 o 12meses. Probablemente, en algún análisis o visita debería tener algún indicio y me pidió la prueba del PSA , que creo normalmente se pide a partir de los 50 años. Este dato, el día 4 de diciembre del 2007, salió muy elevado (15,28 ug /L), me dijeron que se podía tratar de un error de laboratorio pero que me tenía que visitar un Urólogo; me visitó al cabo de unos diez días y me hizo una exploración y me volvió a pedir otro análisis del PSA . Tuve resultado en unos quince días y volvió a dar muy alto. En la segunda visita creo el urólogo me quiso empezar a concienciar de que podía tener cáncer de próstata, pero la verdad es que yo no quise ni pensar.

A mi edad, sin problemas importantes de salud, una familia maravillosa, amigos y mucho trabajo me creía inmortal; me pidieron una biopsia, que me hicieron al cabo de unos quince días. La verdad es que fue una prueba algo más molesta de lo que yo había pensado y una vez hecha, evidentemente, seguí con mi agobiada vida normal. Al cabo de una semana más, estando de viaje por trabajo, me llamaron del laboratorio diciéndome que pasara a recoger los resultados de la biopsia, no recuerdo cuáles fueron las palabras exactas, pero me transmitieron que lo hiciera con la mayor brevedad posible. Fue en aquel momento y, debido a aquella llamada impersonal, cuando empecé a tomar conciencia de mi enfermedad. Avisé a mi mujer y quedamos aquella misma tarde, en que yo volvía de viaje, en el laboratorio para recoger los resultados. Al día siguiente por la mañana, día 7 de febrero del 2008, fuimos al urólogo que me confirmó que me tenían que operar y empezaron todos los trámites para una primera visita a los Urólogos del Hospital.

Mi preocupación ya había empezado y lo que deseaba era que los trámites para mi operación fueran lo más rápido posible, además de estar seguro de que todo seguía su curso normal. Después de alguna llamada a los servicios de atención al usuario y de una visita a los servicios administrativos del hospital me visitaron en Consultas externas, el día 21 de febrero. Me transmitieron que estudiarían mi caso, en un comité de expertos, pero que todo apuntaba a una extracción total de próstata. Yo estaba en sus manos y preocupado por si todos los trámites seguían su curso y que la enfermedad estuviera localizada, sólo en la próstata además de preocupado por como decirlo a mis hijos y a mis padres. Junto con mi pareja, decidí procurar hacer la vida lo más normal posible y comentar mi enfermedad primero a mis jefes para que fueran conscientes de que en aquellos momentos era precisamente la enfermedad lo que yo tenía en la cabeza en primera instancia, más adelante ya lo comentaríamos a la familia y a algunos amigos. La semana siguiente, en una segunda vista a Consultas externas del hospital, me confirmaron que me harían una “prostatovesiculectomia radical laparoscópica”. También me explicaron los posibles problemas de incontinencia, impotencia y de extensión de la enfermedad, que ya me avisarían para las pruebas pre-operatorias y la fecha de la intervención. A partir de entonces lo comenté con mis padres, hijos y algunos de mis amigos y familiares. Fue especialmente difícil decirlo a mis padres e hijos, pero una vez hecho me sentí mucho mejor y plenamente apoyado por la familia, los amigos y la empresa donde trabajo. La verdad es que a mis hijos (16 y 12 años) no les mencionamos la palabra cáncer y les dejamos la puerta abierta a preguntas que casi no hicieron.

Pasaban los días y me hicieron las pruebas pre-operatorias , pero no avisaban de la fecha de la intervención Con mis hijos y pareja estuvimos unos días de vacaciones de Semana Santa que nos fueron muy bien para desconectar. Fue al volver de estos días de vacaciones cuando, sin desesperar, todo esto me empezó preocupar más . Mi deseo era que me operaran a la mayor brevedad posible y que la enfermedad estuviera localizada en la próstata. Después de unas semanas de cierta intranquilidad por la falta de información. Al fin, el día 9 de abril me llamaron desde el hospital para avisarme de que la fecha de mi operación sería el lunes 14 de abril del 2008. Fue una muy buena noticia, pues no estaba preocupado por la operación en sí misma sino porque la enfermedad pudiera sobrepasar los límites de la próstata, seguí haciendo vida profesional normal hasta el día hábil anterior a la intervención- Estoy seguro que esta normalidad me ayudó a llevar mejor también bien mi vida familiar y personal

La operación fue muy bien, me sacaron toda la próstata y los ganglios que la rodean mediante la técnica laparoscópica . No sufrí, en el hospital me sentí bien teniendo en cuenta la situación y percibí un alto grado de profesionalidad en todas las personas que me atendieron. Estuve cuatro días ingresado y me dijeron que todo hacía pensar que los ganglios parecían no afectados por el cáncer, pero hacía falta esperar los resultados de los análisis.

En casa estuve quince días con la sonda, que aunque me dio algún problema, fue mucho menos molesta de lo que me parecía. Me encontraba algo débil, pero bien, desde casa me dediqué a pequeñas cosas que me gustan. El 24 de abril me quitaron las grapas y el 29 de abril me visitó el urólogo que me operado, comentándome que en uno de los ganglios analizados se había extendido el cáncer. Me dijo que, por el momento lo que hacía falta hacer era vida normal y un análisis de PSA y controles cada tres meses. Mientras el PSA se mantuviera bajo no hacía falta hacer nada más y en el caso de que subiera estábamos a tiempo de hacer el correspondiente tratamiento, fue una mala noticia. El mismo día, me sacaron la sonda y empecé a sufrir los molestos problemas de la incontinencia, me atendió también una fisioterapeuta que me enseñó a hacer unos ejercicios de reforzamiento del suelo pélvico y me dio hora para cinco sesiones de control. La primera semana sin sonda fue fatal, pero a partir de entonces noté que iba mejorando. Desde casa empecé a compaginar mi recuperación y vida familiar, con pequeñas cosas del trabajo y el 16 de mayo pedí el alta y me reincorporé a mi trabajo. Durante las primeras dos semanas hacía sólo tareas de despacho y después ya empecé a trabajar con total normalidad.

A principios de junio me dieron los resultados del PSA que salió inapreciable, una gran noticia. A partir de mediados de junio tuve totalmente superado el molesto tema de la incontinencia. Ahora mis nuevos hitos, eran: seguir los controles por si se reproducía la enfermedad y recuperar cierta normalidad en la vida sexual, actualmente todavía estoy en esta fase evolucionando más lentamente del que querría.

Quiero manifestar explícitamente que en todo momento me sentí muy apoyado por la familia, por amigos, por compañeros y por mi empresa, así como bien tratado por la mayor parte de profesionales de la sanidad pública, agradezco especialmente la altísima profesionalidad y dedicación de mi médico de cabecera y del urólogo que me operó. También que el comunicar mis sentimientos, de manera natural me resultó muy beneficioso así como el procurar hacer una vida lo más normal posible, evidentemente sin dar la espalda al problema. La desinformación y el sentirme en algunos casos como un expediente ha sido lo que me ha provocado más intranquilidad .

Tuve la gran suerte de que me detectaran la enfermedad y la gran mala suerte de tenerla. Me quedo con la parte positiva. Me quedo también con que este susto estoy convencido de que me ha fortalecido y me ha hecho valorar más las pequeñas alegrías de la vida.

Espero que este relato sobre mi experiencia con el cáncer de próstata sirva a personas que están en situaciones similares. Permitidme un solo consejo: compartid vuestros sentimientos.

¡¡¡Adelante!!!

Un fuerte abrazo.

Enero 2009

Nota: Dedico este relato a mi pareja, a mis hijos y a mis padres.





FEFOC